Al eliminar de la dieta todo este tipo de alimentos, se reduce de forma considerable el aporte de carbohidratos. Y, aunque para muchos pueda parecer una moda o una tendencia, la evidencia científica aporta datos sobre posibles beneficios para la salud.
Entre estos cabe destacar:
una mayor sensación de saciedad y reducción del apetito;
una pérdida de peso inicial más rápida sin pasar hambre o una reducción mayor de grasa abdominal;
a largo plazo pueden reducir el riesgo de padecer diabetes o síndrome metabólico.
